Situado a unos 85 kilómetros de Cádiz y muy cerca de Jerez de la Frontera, este municipio marca la entrada a la conocida ruta de los pueblos blancos por la carretera A-382. El visitante descubre un entramado de calles estrechas y empinadas, donde la arquitectura popular convive con fachadas renacentistas y detalles platerescos que rompen el blanco de sus casas.

Uno de los destinos más impresionantes de la provincia de Cádiz. Su casco histórico se alza sobre un espectacular tajo que domina el valle del río Guadalete. Desde lejos, el perfil del pueblo blanco ya anuncia un lugar lleno de historia, miradores y callejuelas con encanto.
